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Bienvenidos y bienvenidas a mis Cartas Dominicales: El secreto de la Antigua Madera. En estas cartas te compartiré parte de las reflexiones que me llevaron a descubrir mi verdadero SER y que quizá te resuenen a vos también.

*

La Mariposa Monarca en su comienzo de vida es una hermosa oruga. AL cabo de un tiempo, arma un capullo llamado crisálida y luego de una poderosa transformación que dura catorce días, despliega sus hermosas alas.

Para que este bello ser alado logre su metamorfosis necesita una dosis de soledad en la cual pasara de su forma primitiva de oruga para transformarse en una hermosa mariposa.

¿Qué es la soledad me pregunte?

¿Se puede sentir soledad y estar rodeada de gente? Se puede querer estar sola cuando tenes toda una familia alrededor? Vale necesitar reiniciarse?

Descubrí que hay varios tipos de soledades, pero esas las dejare para el próximo mail. Y me seguí preguntando mientras ponía el foco en personas que se quejan de la soledad.

¿Es tan tremendo encontrarte sola con las paredes? resulta tan terrible, como dicen por ahí algunas voces, hablarle a la heladera? Quizá hasta este bueno porque como ellas no responden podremos encontrar, en el silencio, la respuesta en NOSOTRAS MISMAS.

Cuando hablamos de soledad lo primero que me viene a la cabeza es la mariposa.

Aquella oruga joven de repente necesita hacer su transformación en soledad.

¿Por qué? Porque si lo vemos bajo el punto de vista humano para poder encontrar el verdadero sentido de nuestra existencia necesitamos no tener intervención alguna.

Cuando nos convertimos en adolescentes de alguna manera armamos esa crisálida de soledad para después volver al mundo transformados en adultos.

Quien dijo que esa es la única vez en nuestras vidas que necesitaremos de ella para poder volver a transformarnos? O que el ser humano se trasforma una sola vez en la vida como la mariposa?

Después de un gran sismo viene la calma. Con qué me encuentro? Con qué cuento? Qué quedo de mí y de mi entorno? Miro para todos lados y descubro fragmentos de mi vida y fragmentos de mi misma desperdigados por ahí.

Necesito reconstruirme y para ello necesito soledad. Silencio. Y ahí armo mi crisálida.

*

Cuando vi la muerte cerca mío por primera vez, no pude más que pensar en mi futuro. La vida me estaba mostrando un final que no quería. Una mujer niña que cerca de su hora finalmente creció y tomo su primer gran decisión.

Me quiero morir.

Y asi fui poniendo el foco en las mujeres mayores, como cuando vas por la calle pensando en escaleras y ves escaleras por todas partes.

Es muy común oírlas hablar de su sensación de soledad

Quizá en su juventud fueron mujeres bellas, interesantes, algunas emprendedoras, otras madres y esposas completamente dedicadas al hogar y hoy se han convertido en mujeres serias, distantes y constantemente enojadas con la vida.

Muchas de ellas quedaron congeladas en esa niña que alguna vez fueron y no pudieron dejar crecer.

Cada una con su historia personal, pero lo único que se oye al final de la conversación son los gritos desgarradores: –Me siento sola–  y frente a eso, lo mas temido es que se convierten en personas toxicas y van por la vida aferrándose a cuanto ser esta cerca como diciendo: ¨Estoy sola y necesito de tu ruido para no ver mi soledad¨.

¿Quería terminar asi? ¿Era yo realmente una niña no crecida como ellas? ¿Era ese mi futuro?

Pude separarme de mi contexto.

Pude verme a mí misma.

Decidí crecer.

A pesar de que desde los 20 años entendí que algo no estaba bien necesite de la perdida de mis padres para encontrarme con la querida soledad para que me hiciera comprender lo que estaba mal. Había quedado congelada en mi niña. Por eso la demanda con mama, por eso la falta de poder de decisión. Ahora todo encastraba como un rompecabezas.

Finalmente logre armar mi crisálida. Esa que no pude en mi adolescencia cuando debía transformarme en adulta y poco a poco la voy deconstruyendo para poder desplegar mis hermosas alas.

Demás esta decir que para poder trascender todo este proceso necesite varios años. Primero sentir el dolor, reconocerlo y luego transformarlo.

Pero para poder iniciarlo, primero era necesario CRECER.

¿Alguna vez sentiste que necesitabas reiniciarte y para eso armar tu crisálida?

Me encantaría escuchar tus pensamientos. ( leo cada uno de los mails de mis lectores y lectoras y hago lo posible por responderlos a todos)

¡Feliz comienzo de tu nueva vida!

Con cariño

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